Nuestro primer room escape

Nuestro primer room escape

“Un mojito y un mojito de fresa por favor”
Asi empezaba esa tarde, una tarde calurosa del mes de junio del 2.013. Nos encontrábamos en Barcelona, cada uno por diferentes motivos…
– Me han hablado muy bien de un bar cerca de la playa – dijo ella.
– Yo no conozco esta zona, así que si quieres ir, perfecto.
Después de disfrutar de unos riquísimos vinos espumosos, unos cuantos, y tras dar un pequeño paseo por las calles de la ciudad condal, sonó el teléfono.
– Salgo en 5 minutos, donde estáis?
– Estamos en la Barceloneta, quedamos en el Kashbah a las 18:30.
– Perfecto.
– No vemos allí.
Había una mesa libre en la terraza y decidimos sentarnos a tomar unas cervezas . Mientras tanto, ella empezó a contarnos algo que acababan de abrir en Barcelona y de lo que nunca antes habíamos oído hablar.
– Me ha comentado un profesor del máster que tenemos que probar una actividad nueva que han abierto en Barcelona. No le entendí muy bien, pero es algo de un juego en el que te encierran en una habitación y tienes 60 minutos para conseguir escapar. No hay nada igual en todo el estado.
– Cómo? Cuenta cuenta, tiene muy buena pinta…qué es eso?
– Nos comentó que se trata de un juego de escape o algo parecido. Usando la lógica y el ingenio debes superar ciertas pruebas que al final te conducen a escapar de la habitacion….
– Que cosa más rara no?
– Sí, mi profesor lo conoció a raíz de que Berto Romero estuvo.
– Berto….el de Buenafuente?
– Sí, el mismo…
Mientras nos contaba que era algo que procedente de centro Europa, más en concreto de Hungría, el camarero nos trajo una nueva ronda de cervezas, acompañada de un tapita, pues el sol ya se iba ocultando en el horizonte y el hambre empezaba a hacer presencia.
– A mi estas cosas me encantan, dijo él. Como has dicho que se llama la empresa?
– No lo recuerdo, déjame que mire en el móvil a ver si encuentro algo, que el mío se ha quedado sin batería.
– Toma, ahí lo tienes….
Mientras ella seguía inmersa en el móvil intentado recordar el nombre de aquella misteriosa actividad, disfrutamos de una puesta de sol espectacular, donde cielo y sol y mar se fundían en uno, y los colores de aquel atardecer pasaban de una amarillo intenso, a un rojo caoba mientras la oscuridad caía….
– Ya lo tengo!!!! Acabo de encontrar la web, efectivamente se trata de un room escape!!
– Room….habitación, y escape….escape….no?
– Más claro agua..
– Déjame echar un vistazo, que me corroe la curiosidad.
– Oye, estoy leyendo que es una actividad grupal, esto es, tenemos que formar un equipo de 2 a 5 personas…..y no es nada caro!!! Son 60 euros por grupo, si conseguimos hacer un equipo de 5 jugadores, nos saldrá a 12 euros por cabeza.
– Genial!!

Los niveles de emoción subían por momentos, mientras el camarero nos trajo otra ronda de cerveza….
– Y por qué no lo hacemos?
La tasa alcohol en sangre iban subiendo en la misma proporción que la emoción, así que de repente ella dijo…
– Mañana martes sólo queda libre la hora de las 11.30
– Yo mañana vuelvo a Pamplona, pero cojo el tren a las 15:30, a mi me da tiempo!!!
– Lo reservamos?
– Siiii!!!!
– Tu que dices? Nos arriesgamos? como mucho perderemos una hora de nuestro tiempo y 50 euros….
– No se, a mi estas cosas no se si me gustan.
– Que si chica!!! Que es solo una hora….y además como está cerca de la estación de tren, vamos comemos algo y yo me vuelvo.
– Si? No lo tengo claro…
– Que sí, decidido!!
Ninguno de nosotros teníamos claro que era eso del room escape. Creo que la cerveza nos dio en empujón que necesitábamos, y de repente ella dijo…
– Ya está, he reservado mañana las 11:30 de la mañana…
A las 11:15 de la mañana del día siguiente, nos presentamos en el lugar indicado en la web, pero nos sorprendió la calle en la que estaba situada la empresa. Era una calle nada comercial, no había ni siquiera un bar o una tienda al lado. Tampoco había ningún letrero identificativo, ni ningún cartel luminoso. Era tal nuestro desconcierto que alguien dijo de pronto…
– Que cojones es esto? Esto no me da buena espina, esto es una tapadera y nos van a engañar.
– Nos van a quitar los órganos? Yo no entro ahí….
– Pero que decís?
– Que sí, que yo ahí no entro…
– Pero no ves que ni siquiera tiene un cartel o letrero?
– Tranquilos, aunque todo sea raro, mi profesor me hablo muy bien y me recomendó encarecidamente que lo probáramos. Dijo que no nos iba a dejar indiferentes.
En medio de esta conversación, la puerta del local, desde dentro, se abrió y una persona apareció detrás, tenía buen aspecto, aunque con su acento era raro. En seguida lo entendimos, era húngaro..
– Hola, buenos días. Venís a jugar?
– Ehh…si…bueno….nos vas a quitar los órganos?
– Como?
– No le hagas caso…sí venimos a jugar. Hicimos la reserva ayer a la tarde noche, y nos ha llegado un correo de confirmación esta misma mañana.
– Si, aquí os tengo apuntados. Adelante…
Ahora las risas y el cachondeo previo se habían esfumado, solo había un estado de nerviosismo acompañado de misterio y muchas ganas por saber qué es lo que aquel local escondía en su interior.
– Os voy a explicar en qué consiste. Habéis jugado antes a algun room escape?
– No, dijimos todos al unísono.
– Veis esa puerta metálica con un cierre electrónico?
– Si….si…
– Pues una vez que la crucéis, dispondréis de 60 minutos para intentar abrirla y conseguir escapar.
– Y si no lo conseguimos? Nos quedaremos encerrados dentro?
– No, en el caso en el que no consigáis abrirla, entrare a sacaros…no os preocupéis por eso, preocuparos por intentar escapar.
– Y que es lo que hay que hacer? Cómo vamos a saber cómo hay que abrirla?
– Da miedo? Hay sustos?
Cada vez entendíamos menos aquello, y aquel tipo no soltaba prenda…pero ahora todo era muy atractivo, y la decoración del local lo hacía aún más.
– La respuesta a todas esas preguntas las descubriréis una vez dentro…
– Pero……
– Escucharme un instante, os voy a dar una serie de indicaciones…
Después de darnos un par de indicaciones y responder a un par de preguntas aún más estúpidas, aquella puerta metálica se abrió, y efectivamente, no se volvería a abrir en 60 minutos a no ser que encontráramos la manera de abrirla antes…

Lo que ocurrió dentro de la sala no lo revelaré, ya que el misterio consiste en eso, en no saber lo que vas a encontrarte detrás, en no tener ni la más mínima idea de lo que va a suceder, y como va a suceder. Lo que os puedo contar es que fue la hora más corta de mi vida, y que aunque no lo conseguimos, algo cambió algo en mi….aquello que habíamos vivido fue la mejor experiencia que habíamos tenido en la vida, a pesar de haber sido caótica y desenfrenada y muy muy desordenada.

– Ha sido una pasada!!!!!
– Espectacular!! pero me ha dejado hecho polvo. No pensaba que algo asi te pudiera agotar tanto…
– A mí todavía me tiembla todo!!
– Yo todavía estoy con un subidón…..pufff…necesito una cerveza y fumarme un cigarro.
– Siiiii por favor!!!!
– Vamos a buscar un bar y nos relajamos un rato, que estoy atacado.
– Tienes un piti?
– Si claro…toma…
Encontramos un bar, aunque no estaba cerca. La adrenalina seguía corriendo por nuestras venas, aunque en menor medida, y ya se sabe, todo lo que sube baja. Lo que iba a ser una cerveza, se convirtió en una mesa redonda. Una mesa en la que las risas tomaron el papel principal. Estuvimos un buen rato intentando recordar todas las pruebas que superamos y las que no, pensando en cómo narices se te puede ocurrir crear semejante experiencia, y el efecto tan positivo que tuvo en nuestro organismo….
– Joder!! Qué hora es? Voy a perder el tren….
– Son las 15:00, si te das prisa llegas, con el tiempo justo, pero llegas…
– Pues me voy, y pitando…
– Ok!! Dame dos besos escapista!!!!
– Jajaja…no se si voy a ser capaz de encontrar la estación de tren con este subidón que llevo!!!
– Jajaja. Bueno, buen viaje y nos vemos en Pamplona, yo voy este mismo fin de semana.
– Perfecto, llámame y quedamos….y seguimos hablando de esto del room escape.
Nada más entrar en la estación de tren, per megafonía escucho…
“El próximo tren con destino Pamplona está a punto de efectuar su salida”
Joder no voy a llegar…pensé.
Mire el billete, anden 1, coche 7, asiento 4 A…..Finalmente llegué e a tiempo, ya que el tren iba con retraso. Tomé asiento, e intente relajarme, pero en seguida me di cuenta otra vez, que algo había cambiado en mi, y ya nada volvería a ser como antes. Dentro del vagón no veía más que códigos, pistas, candados de maletas que quizá tuvieran alguna pista en su interior, papeles, notas, el revisor con esa mirada desconfiada. Todo era confuso, pero inexplicablemente había algo hermoso en todo aquello. Entonces me vino algo a la cabeza…
“ Esto del room escape es como la vida misma. Depende de ti cómo afrontar un escenario lleno de incertidumbre, y depende de cómo lo hagas, la experiencia, puede ser terriblemente frustrante, o inmensamente maravillosa. Mi manera de afrontar las adversidades ha cambiado, ya no veo la incertidumbre como algo negativo, sino todo lo contrario. Esa incertidumbre es el motor de mi nueva vida. La vida es incertidumbre. He aprendido, y sin darme cuenta además, a afrontar los problemas sin miedo, con una actitud mucho más lógica, más curiosa y abierta. Y todo ello gracias a un room escape.”

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